Explorando el Universo: Ir a dónde jamás antes ha llegado el Ser Humano (Un Futuro Diferente nº 76) por Oswaldo Enrique Faverón Patriau

Explorando el Universo: Ir a dónde jamás antes ha llegado el Ser Humano (Un Futuro Diferente nº 76) por Oswaldo Enrique Faverón Patriau

Titulo del libro: Explorando el Universo: Ir a dónde jamás antes ha llegado el Ser Humano (Un Futuro Diferente nº 76)

Autor: Oswaldo Enrique Faverón Patriau

Número de páginas: 389 páginas

Fecha de lanzamiento: March 11, 2017

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Oswaldo Enrique Faverón Patriau con Explorando el Universo: Ir a dónde jamás antes ha llegado el Ser Humano (Un Futuro Diferente nº 76)

El filósofo alemán Leibniz se preguntó en el siglo XVII: ¿cuál es la causa de que el universo exista? ¿De dónde salen todas esas estrellas, planetas y nosotros mismos? ¿No sería más fácil y sencillo que no hubiera nada en absoluto? La respuesta de Leibniz era usual en su época: hay algo porque Dios lo creó y Dios se creó a sí mismo.
Muchos confiamos en que la ciencia podrá explicar cómo es el universo y por qué existe.
Una de las teorías para aclarar cómo se pasó de la nada al Big Bang sería la de la fluctuación cuántica, que apunta que el vacío es inestable y permite la formación de pequeñas burbujas de espacio-tiempo que se forman de manera espontánea. Esta respuesta no acaba de solucionar el problema: las leyes de la naturaleza podrían determinar que debe existir algo y que la nada no es posible. Pero, quedaría por explicar ¿por qué estas leyes son así y no de cualquier otra forma?
Hay quienes piensan que somos un experimento. No hace falta mucho para crear un universo en un laboratorio: «Una cienmilésima de gramo de materia» bastaría para crear un pequeño vacío que diera lugar miles de millones de galaxias. A esto lo llamamos «inflación cósmica» esto explicaría la expansión del universo y la posibilidad de crear un cosmos en el laboratorio.
Otros creen que vivimos en una simulación de realidad virtual, y que esto sucede porque la conciencia se puede simular por ordenador y porque civilizaciones futuras podrían tener acceso a una cantidad, para nosotros inimaginable, de poder computacional. Estas civilizaciones podrían programar simulaciones de mundos enteros. Esto explicaría nuestro universo, pero no el universo de quien nos creó.
Todo esto nos lleva a no olvidar a los que creen en el «multi-universo» es decir en los que creen que nuestro universo es sólo uno de muchos universos. Las diferencias entre universos serían enormes e incluirían las constantes físicas y la forma en que opera la física.
Y para los que tienen idea de que el universo fue creado por Dios también hay espacio. Tenemos el principio antrópico, este sugiere que nuestro universo fue diseñado. Esto es exactamente lo que dice la biblia.
Sea cual sea la verdad, lo cierto es que todas estas teorías, u otras que puedan sumarse, los seres humanos siempre hemos estado impulsados a explorarlo, ya sea por la curiosidad innata que es parte de lo que somos o bien por motivos económicos.
El universo tiene 13.700 millones de años y su parte observable tiene un diámetro de más de 90.000 millones de años luz. Esto nos grita una verdad: la exploración espacial apenas comienza.
En la actualidad China es el mayor rival de la NASA en la exploración espacial, al menos a nivel de agencias gubernamentales. China pisa el acelerador. En este siglo Europa también se esfuerza por ser un competidor serio y otros países más están hacen grandes esfuerzos también.
Las naciones se esmeran en participar en la exploración espacial y desarrollar armamentos letales. Pero, hay que recordar que la carrera espacial tiene cada vez más jugadores. Ya no son solo naciones lo que quieren ganarla sino también los magnates del mundo entero, todos ellos (agencias gubernamentales y magnates) compiten por llegar a Marte y otros lugares del cosmos.
Conquistar el espacio ha seducido a la civilización. Comenzó al final de la Segunda Guerra Mundial: Estados Unidos y la URSS (ahora Rusia) iniciaron la «carrera espacial». Ahora, a mediados de la segunda década del siglo XXI, la carrera espacial toma un nuevo impulso. Aquí la pauta la marcan emprendedores visionarios que tuvieron éxito en la tecnología, amasando grandes fortunas y que ahora buscan ampliar sus horizontes más allá del planeta.
En esta segunda etapa destacan: los viajes a la Luna, la Estación Espacial Internacional y la llegada a Marte y a otros planetas. Buscan hacerlo en vehículos reutilizables, eso haría que los costos bajaran haciendo accesible el transporte para un gran número de personas.