Cartas de Amor a un Psiquiatra Sádico: Romance, Seducción Imposible, Comedia por Ana Carvajal Urtiaga

Cartas de Amor a un Psiquiatra Sádico: Romance, Seducción Imposible, Comedia por Ana Carvajal  Urtiaga

Titulo del libro: Cartas de Amor a un Psiquiatra Sádico: Romance, Seducción Imposible, Comedia

Autor: Ana Carvajal Urtiaga

Número de páginas: 53 páginas

Fecha de lanzamiento: February 11, 2018

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Ana Carvajal Urtiaga con Cartas de Amor a un Psiquiatra Sádico: Romance, Seducción Imposible, Comedia

Este libro está compuesto por las cartas que la autora envío por mail a su amigo imaginario, la peculiaridad es que él nunca respondió a ninguna de ellas. Las cartas se escribieron entre 2016 y 2018, a partir de que la autora sale de una Unidad Psiquiátrica de un Hospital en la que ha estado un periodo de un año debido a temas que ella desconoce y nadie le quiere informar, pero que tienen que ver con la socialización, el habla y las relaciones sociales, aparte de un trastorno bipolar.
En ese año en el Hospital su amigo imaginario hace numerosas incursiones, no físicamente, sino como una sombra, como un fantasma ¿Es realidad o ficción?¿Es verdad o son alucinaciones?¿él está allí o es parte de la enfermedad?
Recién salida del Hospital se dirige la primera tarde que tiene consulta al despacho del psiquiatra, su amor platónico, que fue su psiquiatra unos años hace mucho tiempo y sube y entra en la sala de espera, él aparece levemente y enseguida hace llamar a la policía y la pone de patitas en el rellano. Ella sube un tramo de escalera y espera y al poco, no era broma, efectivamente llega la policía. La bajan a la calle unos policías muy cachas, la interrogan y la dejan ir. Con lo cual ella da una vuelta a la manzana y espera al psiquiatra sentada en un escalón hasta bien entrada la noche. Cuando él aparece tiene expresión adusta, anda rápido, coge su vehículo y se larga.
A ella le conceden por su magnífica trayectoria el carnet de inútil y una exigua pensión que no sirve ni para pagar gastos, no se encuentra aún bien para trabajar y su familia la ayuda.
Ella va al registro de la propiedad y pide el certificado de las propiedades de él, sólo con su nombre se lo dan, así averigua dónde vive y se plantifica en la puerta de su casa un domingo por la mañana, en zapatillas porque le molesta el juanete, pensando que él la invitará a entrar y la agasajará con su mejor hospitalidad, después de haber ido hasta allí…El sujeto vuelve a llamar a la policía, que insisten mucho en llevarla en coche hasta su casa, ella no se fía un pelo y no accede, después de llamar a su familia y hacerse los remolones se van y ella se vuelve a casa, donde carga el móvil y le lanza todo tipo de groserías en forma de mensajes.
Mientras empieza a escribirle espasmódicamente, 10 mensajes al día, 11 mensajes al día, a veces le escribe una carta. Al mismo tiempo va a visitarlo, es decir tirada en la calle, esperando por horas hasta que él salga, sentada en un bordillo como un pedigüeño, tirada como un perro. Cuando él sale no le dirige la palabra, no habla jamás en todo el intervalo que duran las cartas. Hasta ahora no ha dicho ni mu.
Mientras tiene alquiladas tres habitaciones de su casa a tres chicas, le llega a la protagonista una orden para presentarse en el juzgado, porque el individuo la ha denunciado por acoso.
A razón de estas circunstancias ella comienza a escribirle desde un correo que no lleva su nombre, firmando con un pseudónimo.
Los psiquiatras consiguen, tal vez con hipnosis, que me rape mi bonita melena al 2, con lo cuál tengo un aspecto francamente deleznable. También inciden en que no pierda los kilos ganados en el Hospital y hacen que me vista con ropa de hombre.
En el juicio se dice que le llegaron 12 mensajes y denunció, ella pensó en los cientos de mensajes que le había enviado desde entonces y prefirió callarse delante del juez. Al final retiran la denuncia con la condición de que deje de enviarle mensajes, pero le tiene que pagar a la abogada de oficio 300 y pico cucas, una estafa, un marrón. Como no tiene un duro le pide a la abogada que lo fraccione en pagos de 50 euros al mes y la abogada accede afortunadamente.
Ella al cabo de un tiempo continúa enviándole mensajes y yendo a verle esporádicamente, todo ello bajo el temor latente de que él vuelva a denunciar, el libro recoge algunas de las cartas que ella le envió a él hasta estos días. Sin respuesta.