Falsificación de Arte y Coleccionistas. : negocios, Obras Perdidas y Ocultas, Falsificaciones de Arte, Colecciones y Caprichos Millonarios (Un Pasado Diferente nº 29) por Oswaldo Enrique Faverón Patriau

Falsificación de Arte y Coleccionistas. : negocios, Obras Perdidas y Ocultas, Falsificaciones de Arte, Colecciones y Caprichos Millonarios (Un Pasado Diferente nº 29) por Oswaldo Enrique Faverón Patriau

Titulo del libro: Falsificación de Arte y Coleccionistas. : negocios, Obras Perdidas y Ocultas, Falsificaciones de Arte, Colecciones y Caprichos Millonarios (Un Pasado Diferente nº 29)

Autor: Oswaldo Enrique Faverón Patriau

Número de páginas: 113 páginas

Fecha de lanzamiento: November 18, 2018

Falsificación de Arte y Coleccionistas. : negocios, Obras Perdidas y Ocultas, Falsificaciones de Arte, Colecciones y Caprichos Millonarios (Un Pasado Diferente nº 29) de Oswaldo Enrique Faverón Patriau está disponible para descargar en formato PDF y EPUB. Aquí puedes acceder a millones de libros. Todos los libros disponibles para leer en línea y descargar sin necesidad de pagar más.

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Oswaldo Enrique Faverón Patriau con Falsificación de Arte y Coleccionistas. : negocios, Obras Perdidas y Ocultas, Falsificaciones de Arte, Colecciones y Caprichos Millonarios (Un Pasado Diferente nº 29)

El coleccionismo es una afición que consiste en la agrupación y organización de objetos de una determinada categoría. Como el coleccionismo depende de los gustos de cada una de las personas, algunos se centran en un aspecto particular de un área más amplia, mientras que otros buscan una mayor amplitud. Algunas colecciones se pueden completar, al menos en el sentido de tener una muestra de cada uno de los artículos de la colección. El coleccionismo puede ser muy variado, pero hay algunos temas que han creado un mercado propio en el que se compran, venden e intercambian objetos de la colección.
Un coleccionista revisa sus objetos con devoción. Da la impresión de que los coleccionistas pertenecen a un mundo encerrado en sí mismo; en el cual percibe la historia de su búsqueda, la adrenalina de la caza. Gran parte de las motivaciones de la conducta de los coleccionistas son psicológicas». Hay muchas modalidades de coleccionismo. Las más extrema y distinguible es la de acaparar un solo tipo de objeto, con mucho estudio y dedicación; por otro lado está la de picotear de temática en temática, sin demasiado orden. Sin embargo, de una u otra forma, todas se orientan a favorecer el desarrollo y el conocimiento personal, les lleva a aprender muchas cosas, a relacionarse con los demás. Son personas que otorgan valor a la estética, a la curiosidad, y un valor simbólico a los objetos, todo esto les supone un sistema de valores que, a modo de espejo, revierte en el propio sujeto. La colección se convierte en una prolongación de ellos mismos, un ejemplo de lo que desean ser que, al proyectarse en objetos, se convierte en algo. La colección es una prolongación de ellos mismos. La relación que el coleccionista guarda con sus piezas es emocional; puede ser una forma de defensa ante ciertas necesidades insatisfechas.
Hay que destacar que en algún punto el coleccionismo se puede convertir en uno de los síntomas del trastorno obsesivo compulsivo. Cuando un coleccionista actúa a consecuencia de una desviación en la personalidad, adquiere el producto para reducir altos niveles de ansiedad, para desaparecer una emoción negativa.
A los coleccionistas les encanta la exploración, gustan de la libertad y la independencia. Se combina el poder de evocación de los objetos con una gran fuerza adictiva. Coleccionar engancha. Les aporta placer, emociones gratificantes; cuando uno encuentra un objeto que lleva tiempo persiguiendo —y además está en competencia con otros buscadores—, disfruta de una autoestima impresionante.
A la vez, supone una lucha contra el paso del tiempo. La colección ayuda a exorcizar el paso del tiempo, en ese universo pueden revertirlo, por ejemplo, al buscar piezas más antiguas; vuelven atrás de una manera simbólica.
Cuando se piensa en un coleccionista de arte, los tópicos apuntan hacia altas finanzas, suntuosas mansiones y vidas más que desahogadas, pero la realidad a menudo no es así.
Cuando llegas a casa y convives con las piezas de tu colección aumenta tu calidad de vida. Sientes ilusión cuando adquieres una pieza más, es algo parecido al amor verdadero.
Hay diferentes clases de rastreadores de objetos: los coleccionistas y los aficionados. Con frecuencia comparten idénticos gustos, formas de ser y sistemas de búsqueda, por lo que resulta complicado establecer una clasificación.
El coleccionista anhela poseerlo todo en un determinado ámbito. Pone en juego su buen gusto, innato o adquirido, su intuición por la excelencia y su instinto de buscador. No obstante, además de los objetos propiamente dichos, busca todo aquello que legitime su origen y se ha escrito en publicaciones especializadas, así como los peritajes y listados de precios. Posee el olfato de un cazador, el alma de un policía, la imparcialidad de un historiador y el sentido común de un tratante de caballos. En ocasiones su instinto se adormece por conceder excesivo crédito a lo que lee o escucha, o por recurrir a informes falsos.